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Preguntas más comunes 

1. ¿Qué es el TDAH?

Es un trastorno que se inicia en la infancia, en que los niños manifiestan una actividad motora que excede lo adecuado para su edad (hiperactividad), dificultad para mantener la atención e impulsividad (no puede esperar, actúa sin pensar.…). Puede manifestar los tres síntomas: falta de atención, hiperactividad e impulsividad o alguno de ellos y superan en intensidad las conductas de un niño «movido» o «despistado».

2. ¿Cuál es la causa?

La causa se atribuye a un retraso madurativo del cerebro en el que la información que viaja de una neurona otra (neurotransmisores) es insuficiente en las áreas cerebrales que se encargan de la atención, la conducta motora y las funciones eje- cutivas (como la inhibición de la respuesta, la flexibilidad del pensamiento o la memoria de trabajo, y las que se asocian con ellas, como la planificación y la organización). El resultado es un autocontrol insuficiente. Este retraso en las funciones ejecutiva, de dirección, impide memorizar, organizar y planificar las tareas de una forma adecuada y se actúa por impulso, sin reflexionar.

3. ¿Es hereditario?

Es más frecuente en las familias en las que uno de los padres tiene TDAH, pero no es debido únicamente a la herencia genética. Otros factores relativos al ambiente perinatal del niño: como el consumo de alcohol, tabaco y drogas durante el embarazo, la intoxicación por plomo y algunas alergias alimentarias pueden predisponer su aparición. Otros factores ambientales que pueden influir es la crianza en un hogar muy caótico y desorganizado con padres que no cuidan adecuadamente de sus hijos.

4. ¿Cuál es su pronóstico?

Los tres aspectos que conforman el trastorno: inatención, hiperactividad e impulsividad llevan caminos diferentes a lo largo del desarrollo. La impulsividad tiende a desaparecer en la edad adulta. La hiperactividad disminuye de intensidad con los años y no siempre desaparece. La inatención se mantiene en la edad adulta en un 40- 70% de los casos. En función de la edad de diagnóstico y del tipo de tratamiento que se haya recibido, los diferentes síntomas que se presentan podrán mantenerse más o menos.

5. ¿Hay muchos niños con TDAH?

Los estudios que se han realizado en España y en otros países coinciden en que el TDAH tiene una prevalencia de un 4-6% en la población infantil, siendo más frecuente a los 6-9 años. Más del 80% de los casos continuarán manifestando el trastorno en la adolescencia, y el 30- 65% lo seguirán manteniendo en la edad adulta.

6. ¿Las niñas pueden padecer TDAH?

Los niños son más proclives que las niñas a padecer el trastorno, concretamente 3-4 veces más. Las niñas son más propenss a problemas de atención y cognitivos que de hiperactividad e impulsividad.

7. ¿Es curable?

En los casos leves es suficiente con orientar a los padres y que en la escuela se les ayude en sus dificultades de aprendizaje. En los casos en los que los síntomas interfieren en su desempeño escolar y social suele ser necesario el uso de tratamiento farmacológico que ayude a su cerebro a atender, organizarse y autocontrolarse.

El tratamiento de elección son los psicoestimulantes, que procuran que el cerebro funcione de una forma normal y los síntomas desaparezcan o disminuyan de una forma significativa.

En los casos más graves o en los que no toleran los psicoestimulantes se pueden utilizar otros tipos de medicación (por ejemplo, neurolépticos, antidepresivos, eutimizantes).

En todos los casos se debe ayudar y orientar a la familia e intervenir en la escuela.

El trastorno puede desaparecer con los años o ser tan mínimo que no interfiere en la vida de la persona. Además, no está reñido el TDAH con la inteligencia ni el éxito profesional, pues un adulto con TDAH puede tener una energía y capacidad de trabajo muy superior a la de los demás. Hay premios Nóbel y deportistas de élite diagnosticados de TDAH.

8. ¿Los psicoestimulantes crean adicción y se hará proclive a consumir drogas?

Algunos estudios demuestran todo lo contrario, los niños en tratamiento con psicoestimulantes (metilfenidato) manifiestan menos conductas adictivas que otros niños.

Si necesitan medicación y no la toman tienden a ingerir alcohol, tabaco o hachís como una manera de «automedicarse» al conseguir que estas sustancias «bajen las revoluciones» de su cerebro.

9. ¿Es debido a que lo hemos educado mal?

En absoluto. Pero los niños con TDAH necesitan un sobreesfuerzo por parte de padres y educadores. Necesitan que les pongan normas muy claras y específicas, también que no se ceda ante su impulsividad y conductas de huída ante las dificultades. De esta manera se les ayuda a desarrollar el control del que carecen y a regularse. La clave educativa sería la firmeza con amor, necesaria para todos los niños, pero en ellos con más motivo. Darle al niño/a todo lo que pide y transigir puede favorecer que se vuelva un niño tirano y no le soporte nadie.

9. ¿Servirá para estudiar?

El TDAH por lo general tiene una inteligencia normal e incluso puede ser muy inteligente. Su problema no tiene que ver con la inteligencia sino con el autocontrol y la atención.

Existen dos tipos de atención: la del agricultor, que necesita una observación constante de cada detalle para ver cómo se encuentra la tierra, si las plantas necesitan riego, si va a llover…etc, y la atención rápida y refleja del cazador, que debe vigilar y constatar el mínimo cambio o movimiento que permita detectar a la presa que quiere cazar. El TDAH tiene atención de cazador, lo cual es muy favorecedor para muchas tareas y desempeño en la vida, pero sólo el uso de este tipo de atención plantea dificultades en la escuela y otras áreas de la vida en que se requiere atención de agricultor. Necesita que se le ayude a desarrollar ese tipo de atención para poder rendir bien en los estudios y enseñarle a autorregularse. Como decíamos, existen adultos con TDAH que han sobresalido en su profesión e incluso obtenido el premio Nóbel.

10. ¿Va a estar siempre solo y sin amigos?

El déficit de atención, la hiperactividad y la impulsividad dificulta el juego colaborativo, de cooperar con los demás, y la socialización, por eso los compañeros les rechazan. Si disminuyen los síntomas, les aceptan, pues suelen ser niños cariñosos y con grandes deseos de integrase con los demás.

11. La hiperactividad es algo normal en la infancia, ¿por qué ahora es un problema?

En la sociedad actual los niños están hiperestimulados debido a la sociedad de consumo, los padres no cuentan con tanto tiempo para ocuparse de sus hijos, no se les pone límites tan claros y se les permiten en ocasiones demasiados caprichos para contrarestar la falta de dedicación por estar más ocupados. Todo ello favorece que manifiesten problemas de conducta, que sean desafiantes y nega- tivistas. Los niños con TDAH no tratados presentan con mayor frecuencia problemas de conducta, por ello es tan importante su diagnóstico y tratamiento en edades tempranas.

12. ¿Quién puede hacer el diagnóstico de TDAH?

El pediatra, el psicólogo educativo y clínico o el psiquiatra. Muchas veces el pediatra lo diagnostica y comienza el tratamiento. Los psicólogos educativos y pedagogos también lo detectan. Los psiquiatras y psicólogos los diagnostican en ocasiones algo tarde, cuando ya presentan problemas asociados a los síntomas después de algunos años sin recibir la ayuda que precisan.

13. ¿Puede tener ansiedad y depresión mi hijo con TDAH?

Si no se le ayuda desde su infancia,  puede sentirse fracasado y rechazado, lo cual baja su autoestima, se siente inseguro….todo ello le puede deprimir y angustiar. Pero también puede ocurrir que un niño con depresión y ansiedad manifieste síntomas de hiperactividad e inatención sin ser un TDAH. El diagnóstico diferencial lo debe hacer un profesional especializado.

14. ¿Cómo le explico que es hiperactivo?

Se suele recomendar utiizar el siguiente símil: comparado con un coche, la mayoría de las personas tenemos un cerebro que va a 100/h, pero el cerebro del TDAH va a 300, como un Ferrari. Eso le dificulta parar quieto. Pero cuando consiga controlar su velocidad y regular su potencia, logrará hacer muchas más cosas que los demás incluso. Hay premios Nóbel, profesionales de mucho éxito y deportistas de élite que son TDAH. Los TDAH tienen mucha más capacidad de trabajo que los demás, lo que necesitan es rebajar un poco la velocidad y aprender a no conducir tan rápido.

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