Las relaciones afectivas son muy importantes a lo largo del ciclo vital del individuo. Especialmente es a partir de la adolescencia cuando estas relaciones se intensifican, y además de la relaciones con padres cobra gran importancia las relaciones con pares. Así es como los adolescentes forman relaciones significativas que no pertenecen al ambiente familiar. Uno de los principales objetivos de este proceso es establecer y mantener relaciones de carácter romántico.

Existen variables que influyen en el desarrollo y mantenimiento de este tipo de relaciones, una de las cuales es el denominado vínculo de apego, que hace referencia al vínculo que se forjó con nuestros cuidadores en nuestra infancia. En otras palabras, los vínculos de apego sirven de base para el establecimiento de nuestras relaciones románticas a lo largo de nuestra vida que nos otorguen elementos de afecto y seguridad.

Los vínculos de apego se caracterizan por ser duraderos y estables en el tiempo e implica la representación mental de la relación con otra persona significativa. Las relaciones que intervienen los vínculos de apego son aquellas que nos proporcionan seguridad e implican elementos clave de confianza e intimidad emocional.

amor o apego

En resumen hasta ahora,

Las relaciones humanas que tienen características de confianza mutua, cooperación, seguridad y afecto, desembocan en el establecimiento de vínculos de apego. Un ejemplo son las relaciones románticas, en las que podemos observar conductas de búsqueda de proximidad, ansiedad ante la separación y otros rasgos característicos de este tipo de vínculo.

Teoría del Apego

La Teoría del Apego fue desarrollada por John Bowlby (1979) y ha tenido un gran impacto en el ámbito de las relaciones afectivas en la infancia. Bowlby postuló que la interacción de los niños con sus padres en la infancia ejerce una influencia significativa en  el proceso de socialización y en el establecimiento de relaciones afectivas a lo largo de la vida fuera del ámbito familiar. De estas interacciones en la primera infancia con sus cuidadores, el niño/a aprende un modo de relación que repercutirá en cómo se relaciona con los demás en un futuro.

¿Cómo? Los teóricos del apego explican que estos modelos son representaciones mentales que abarcan expectativas de uno mismo y sobre los demás en el contexto de las relaciones afectivas.

Los tipos de vínculos de apego se clasifican en:

Apego seguro: caracterizado por niveles elevados de confianza y proximidad y patrones adecuados de comunicación.

Apego inseguro: se caracteriza por baja confianza, patrones inadecuados de comunicación y bajos deseos de cercanía y proximidad

Apego ambivalente: se caracteriza por bajos niveles de confianza en el establecimiento de relaciones afectiva, deseo de mantener cercanía con éstas, y temor e inseguridad para establecer y mantener relaciones.

Si en la infancia y adolescencia se trabaja en proporcionar al individuo estrategias para mantener o recuperar la seguridad en sí mismo tendrá la seguridad de contar con el apoyo y la disponibilidad de los padres (figuras de apego primarias), a partir de aquí se tiene la base para la construcción de una personalidad , sana y estable.

En la adolescencia los vínculos de apego cambian, pues se proyectan progresivamente al grupo de iguales y a la pareja, mostrando el vínculo de apego un carácter bidreccional, en que la misma persona está en la capacidad de ofrecer cuidado y a la vez recibirlo.

Muchas personas al hilo de este tema se preguntan si las relaciones románticas son relaciones de apego.  Lo cierto es que no sólo son relaciones de apego, pues la función que encarnan las relaciones de adultos es diferente a la de la infancia: más que necesidad de protección únicamente, consiste en una interacción de diversos aspectos, el sexual, el del cuidado (paternal), el de apego…las personas dan y reciben seguridad recíprocamente.

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Algunos autores señalan elementos comunes en las relaciones de los niños y sus cuidadores en la infancia y las relaciones románticas de adultos: necesidad por mantener el contacto físico, la intimidad, la búsqueda de confianza y seguridad, la familiaridad, el compromiso, la ansiedad ante la separación, y los sentimientos de tristeza y depresión ante la pérdida.

El modelo de apego que cada persona haya construido influirá en: qué tan cómodo se siente en relaciones cercanas, las habilidades para confiar y depender de otros, y los miedos respecto al abandono.

Las personas con apego seguro en sus relaciones románticas muestran una mayor dependencia y apertura hacia la pareja. También exhiben niveles elevados de compromiso evidenciados por una mayor dedicación hacia la relación. Mayor confianza manifestada en más seguridad con respecto a la pareja y menores niveles de inseguridad.

Autoconcepto y relaciones

El autoconcepto es un factor muy relacionado con el establecimiento de relaciones de tipo romántico, ya que la imagen que tenemos de nosotros mismos determina en gran parte cómo interactuamos con los demás.

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El autoconcepto es una percepción cognitiva y consciente que las personas tienen de sí mismas, son las actitudes y creencias que cada individuo cree de sí mismo/a en base a sus experiencias de vida, su historia, interacciones con otros, etc y cómo interpretó e interpreta éstas. Contiene imágenes de lo que somos, lo que deseamos ser, lo que expresamos y deseamos expresar a los demás y al mundo.

Se considera un elemento esencial en la formación de la personalidad.

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