TDAH

El trastorno por hiperactividad con déficit de atención (TDAH) es una etiqueta diagnóstica que identifica a niños/as que manifiestan problemas atencionales, de impulsividad, de autocontrol y de sobreactividad motora.

La atención se puede comprender como el “proceso psicológico implicado directamente en los mecanismos de selección, distribución y mantenimiento de la actividad psicológica”. Las personas cercanas a estos niños/as suelen describirlos como “nunca terminan lo que comienzan”, “no se concentran”, “se distraen muy fácilmente”, “están en la luna”…., etc.

La impulsividad se puede definir como un déficit para inhibir conductas. Se puede distinguir “impulsividad social” e “impulsividad cognitiva”. La primera se manifiesta en conductas como la incapacidad del niño/a para esperar su turno en situaciones escolares o de juego, asumir riesgos innecesarios que le causan caídas, etc, muchas dificultad para trabajar en tareas donde los frutos del esfuerzo aparecen lejanos, dificultad para seguir instrucciones…

TDAH

La “impulsividad cognitiva” incluye la tendencia a responder más rápidamente cometiendo un mayor número de fallos. La impulsividad se relaciona con dificultades de aprendizaje y problemas de rendimiento.

La hiperactividad se puede definir como la presencia de elevados niveles, para la edad del infante, de actividad motora o verbal. Son niños/as que hablan constantemente, que casi siempre están en movimiento,  que no pueden permanecer sentados por mucho tiempo, saltan en situaciones inapropiadas, etc.  Las conductas motoras abarcan conductas de andar y movimientos de los pies, las manos y el cuerpo.

La hiperactividad se desencadena ante determinadas situaciones o tareas que precisan atención y esfuerzo. En contra de lo que se suele creer, se ha investigado que la hiperactividad es consecuencia y no causa de los problemas «cognitivos» de los niños/as hiperactivos/as.

La problemática de la hiperactividad con frecuencia se relaciona con otros problemas como: trastorno disocial, dificultades de aprendizaje, trastornos emocionales con baja autoestima y problemas de relación social.

Los investigadores Safer y Allen alertaron que el 80% de los niños/as hiperactivos/as manifestaban problemas de conductas, aunque no fueran muy graves estos problemas. Pero los problemas de rendimiento académico y dificultades de aprendizaje son los rasgos más asociados con la hiperactividad. Prácticamente todas las áreas académicas quedan afectadas: lenguaje, aritmética, etc., pero el verdadero problema es la adquisición de habilidades de aprendizaje en general: los niños/as hiperactivos/as organizar peor su material de estudio y no cuentan con estrategias de aprendizaje complejas, emplean estrategias de memorización muy pobres…

Entre el 30-40% de los niños/as hiperactivos/as muestran síntomas de ansiedad y baja autoestima. También es frecuente que tengan dificultades para relacionarse con su grupo de edad.

Tipos de trastornos de hiperactividad

Se reconocen dos tipos de hiperactividad: trastorno por déficit de atención con hiperactividad y sin hiperactividad. El primero se relaciona con mayor agresividad y baja autoestima. El segundo (sin hiperactividad) se relaciona más con síntomas ansiosos, procrastinación y lentitud en sus acciones. Suelen tener más problemas con la atención focalizada  o la velocidad de procesamiento de la información.  El primer (con hiperactividad) pueden tener más dificultades en la atención sostenida y el control de la impulsividad.

Factores

Se reconocen factores predisponentes y factores protectores de la hiperactividad:

Entre los primeros se ubican los antecedentes familiares del trastorno, el consumo de alcohol y tabaco (u otras drogas), una mala alimentación de la madre durante el embarazo, mala salud, retrasos en el desarrollo del niño/a, estilo educativo muy crítico en la primera infancia, etc.

Entre los factores protectores se encuentran: nivel educativo de la madre alto, mejor salud en general del niño/a, mayores habilidades cognitivas del niño/a (sobretodo relacionadas con el lenguaje) y mayor estabilidad familiar.

 

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