Charlo con…Enric Castellví: especialista del humor y la risa

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El pasado miércoles tuve el gran placer de conocer y entrevistar a Enric Castellví, una gran persona y un gran profesional.

A primera vista ya se percibe su capacidad de transmitir dinamismo y energía positiva a su alrededor.

Es divertido darse cuenta de cómo estamos conectados… Enric Castellví escribió el libro que más me sirvió en mis primeros talleres de risoterapia. Así pues, fue muy grato poder agradecérselo en persona.

Enric Castellví, con dilatada formación en psicología y gelotología (ciencia que estudia los efectos de la risa sobre la salud), fundó Diverrrisa, una empresa ubicada en Barcelona dedicada des de hace más de una década a la divulgación del sentido del humor y la risa mediante eventos, espectáculos y formaciones de risoterapia o terapia de la risa.

Lo que más me agrada de Enric en la entrevista es que pone corazón en cada palabra y acompañando de muchos ejemplos cotidianos sus inspiradoras ideas. De todo lo que comenta, que es muy interesante, me quedo con lo siguiente del mensaje de Enric Castellví:

  • Si quieres aprender a reír más, ¡enhorabuena! Todos tenemos la capacidad y ya mismo lo puedes lograr.

  • Lo otro que me llevo de sus palabras es que los errores no cuentan, sólo cuentan los intentos: errados o acertados. ¡A por ello!

Os dejo aquí sus bonitas palabras que seguro os ayudarán tanto como a mi.

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L.R.: En este año 2017, ¿cómo ve el estado del humor en el país donde vive?

ENRIC CASTELLVÍ:

Un poco fastidiado, si nos enfocamos en lo que son hechos políticos no creo que estemos muy humorísticos. Pero de hecho el humor se lo busca uno mismo, si nos quedamos encallados en los sucesos más conflictivos de relación entre Cataluña y España por ejemplo parece que no exista el humor, pero a todas las cosas se les puede dar como mínimo un toque menos serio.

L.R.: ¿Cuáles son las barreras que nos impiden reírnos más en nuestra vida? ¿y para ser optimistas?

ENRIC CASTELLVÍ:

Una de las grandes barreras es ser adulto. La educación, las normas, las responsabilidades… hacen que la gente cuando se transforma en adulto tenga que ser seria. Si hacemos bromas, si explicamos chistes, etc, acaba siendo sinónimo de poco maduro. Uno de los sitios donde más se ríe es en los entierros, siempre hay alguien que necesita contar un chiste para romper la tensión. O en las reuniones de empresas que son serias, aburridas…cuando se le da un toque de humor hay menos conflicto, más capacidad de entender al otro, de aproximarse…etc.

Las responsabilidades nos transforman en personas menos divertidas, pero en el fondo, casi todos tenemos dentro aquella parte de diversión que es capaz de manifestarla o no en función de si cree que será cuestionado. Cuando se consigue que alguien no piense, ríe.

L.R.: ¿Y para el optimismo?

El optimismo dentro de Diverrisa es una rama que tiene que ver con el vivir y el bienestar pero tambien con una forma de pensar, con romper el pesimismo y la negatividad. Buscar siempre la forma de intentarlo si es posible, …el esfuerzo…

El optimismo tiene esfuerzo, perseverancia, montar estrategias…las personas optimistas sobretodo son perseverantes, no se dejan vencer por un mal momento, un fracaso….sino que buscan una forma diferente, aprenden del error…es todo una filosofía.

L.R.: ¿Y una persona que es pesimista des de siempre puede vuelve optimista?

Ser optimista es un hábito. Es una manera de pensar. Si hay algo que podemos controlar los seres humanos es qué pensamos, ¿no? La mayoría de nuestros pensamientos son inconscientes, vamos con piloto automático, tenemos una forma de hacer y esta forma probablemente es pesimista. Pero se puede romper, siempre y cuando hacemos el esfuerzo de darnos cuenta de las cadenas de pensamientos negativos.

Una persona optimista es alguien que trabaja mucho. Constantemente pone énfasis en lo que quiere conseguir, es perseverante.

L.R.: ¿Es verdadero el viejo refrán: «Es más fácil hacer llorar que hacer reír?

ENRIC CASTELLVÍ:

No. Des de mi punto de vida diría que no. Son situaciones diferentes, no es más fácil ni más difícil. Además no están tan separados: una emoción positiva también puede hacer llorar.

En muchos talleres de risoterapia cuando hemos comentado cómo nos ha ido, la gente llora. Llorar es una forma de relajar una situación emocional que nos sobrepasa, y que normalmente la expresamos con el llanto, pero podemos estar súper contentos y llorar porque hemos visto por ejemplo a alguien que no veíamos hace tiempo, por que nos han tocado la fibra…etc; también en los sucesos tristes la tendencia es a llorar.

La risa es una expresión de la emoción diferente, es una distensión de nuestro sistema nervioso. ¡Ah y el miedo también hace reír! Por ejemplo los niños cuando se les aprieta mucho en un momento dado, su propio estado de nervios puede provocarles risa, lo cual  aún es peor porque el adulto cree que se ríen de él y entonces le riñe más.

En definitiva, los dos son una expresión de una relajación del sistema emocional.

De todos modos, sería más fácil hacer reír que llorar en un momento dado. Tampoco nos gusta hacer llorar a los demás.

De hecho, cuando hay dos personas charlando y están a gusto, como tú y yo ahora, la tendencia es a sonreír y cualquier pequeña cosa en el ambiente nos haría reír porque estamos a gusto. Reímos muchas más veces de las que creemos, pero no somos ni conscientes. Humor no es sólo comicidad sino también bienestar.

L.R.: ¿Cuándo decidió dedicarse a  trabajar con el humor?

ENRIC CASTELLVÍ:

En el 2004 porque me despidieron del trabajo.

L.R.: ¡Vaya!

ENRIC CASTELLVÍ:

Trabajaba de director de recursos humanos de una gran empresa. Al despedirme pensé qué hago: ¿vuelvo a buscar otro trabajo de RRHH o me dedico a la risa? y decidí dedicarme a la risa porque vi un articulo en La Vanguardia que anunciaba un taller de risoterapia  y pensé que sería divertido. Comencé a investigar sobre esto y me apunté a un curso de monitor de la risa. Tenía muy claro que quería dedicarme a esto. Incluso un headhunter me llamó y me propuso un trabajo de director de RRHH e hice la entrevista pero finalmente lo rechacé y quise ser risoterapeuta.

Quería dedicarme a hacer talleres para empresas. Para que las empresas fueran más divertidas de lo que son. Durante 10 años con Diverrisa hemos trabajado en ello.

L.R.: ¿El humorista o la persona con humor nace o se hace?

ENRIC CASTELLVÍ:

A veces el humorista, la persona graciosa, es la menos feliz. Muchos humoristas a veces juegan con las incongruencias, pero ellos no se ríen. Son provocadores. Hacen reír a los demás porque dicen cosas divertidas, etc, pero puede no reírse.

Por ejemplo, se dice que los andaluces son tan divertidos, que siempre están de humor, etc, y en alguna ocasión en talleres de risoterapia les ha costado más que a otros grupos entrar en la dinámica de la risa. Esto puede ocurrir si se está en la mente, pendiente de si te vas a reír o no….entonces se corta la risa inmediatamente. Pero luego hacen “clic” y se lo pasan tan bien como los demás grupos.

También he hecho talleres con colectivos que se cree que no son muy divertidos como los informáticos o economistas y en cambio consigues que se diviertan como el resto. Porque todos tenemos la parte divertida, sólo se necesita que dejen de pensar.

L.R.: Me recuerda a la meditación…

Tiene que ver con la meditación, pero sobretodo con la relajación. De hecho hay ejercicios de meditación y risa. Reír nos consigue relajar y dejar de lado el pensamiento. Nos lleva a un punto de bienestar que nos permite dejar de pensar. Mantener la mente relajada.

L.R.: ¿Qué relación guarda con la psicología?

La risa es una herramienta dentro de la psicología que permite a la persona darse cuenta de qué está haciendo: qué hábitos mentales, de actitud, de forma de actuar…le están perjudicando y al darse cuenta puede cambiarlo. La risa lo bueno que tiene es que permite un espacio de no juicio, de no cuestionamiento, y esto facilita que tú puedas aprender cosas y también que te sientas bien.

L.R.: ¿Alguna anécdota relacionada con su profesión?

ENRIC CASTELLVÍ:

En una ocasión realicé un taller para una Asociación de Fibromialgia. Llegaron las participantes quejándose de dolores, apoyadas en su bastón….y al marcharse del taller ¡les tuve que recordar que no se dejaran el bastón! Se lo habían pasado muy bien.

L.R.: ¿Con cuáles humoristas o personas de humor se identifica?

ENRIC CASTELLVÍ:

Eugenio me encanta. O humoristas como Martes y 13. Porque tienen la capacidad de hacer el chiste divertido, gracioso….

No me han influido para hacer risoterapia porque la risoterapia huye de esto. En algún momento se utiliza algún chiste, algún comentario fuera de lugar, etc, pero los talleres buscan juegos, diversión, que los participantes dejen de pensar, que hagan cosas, que no haya juicio. …. He buscado con Diverrisa cómo llegar a esto a través del juego. Sin buscar al niño en el adulto, pero sí buscar la parte del adulto que se divierte. Algunas veces oímos: “hemos de buscar al niño”, yo pienso que no, el niño ya no está. Pero tenemos la capacidad para divertirnos, para ser creativo, etc. Todos podemos ser o muy serios o muy divertidos. No hay más que ver a alguien que ha bebido más de la cuenta, tiene la risa floja, se desinhibe, etc,,… esto lo conseguimos con la risa, mejorando la respiración, buscando el movimiento, la interacción….

En un taller de risoterapia se genera un espacio donde puedes ir sin temor a ser criticado, juzgado o ser mal visto. Después de un taller de risoterapia una persona puede estar eufórica durante 2-3 horas.

L.R.: ¿Cómo podría educarse des de la educación en adquirir las HH del Humor?

ENRIC CASTELLVÍ:

Si la educación se creyera el mensaje, el mensaje de: “es mejor ser optimista que no pesimista”. Generaría valores como no tener miedo al fracaso, aprender de las equivocaciones, no reírse de los que han tenido un traspiés,….Todo cambiaría.

“Te has equivocado”, “¿qué podemos aprender de esta equivocación?”. La escuela normalmente riñe o penaliza los errores: “¿cuántas veces te lo tendré que decir?” etc. Esto nos hace tener mucho miedo al fracaso, pero si tuviéramos una idea clara del aprendizaje.,..

El aprendizaje es por ensayo y error: fracaso-aprendo-fracaso-aprendo-acierto-aprendo…por el mero hecho de “ensayar” ya te tendrían que premiar, porque lo has intentado. Si lo intento aprendo, pero si no lo intento porque tengo miedo a fracasar no aprendo nada. Quiero evitar el malestar del fracaso. Si la escuela potenciara esto, el intentarlo, “vamos venga, muy bien muy bien muy bien, hasta que llega”.

Hay un experimento que ponen a una persona con los ojos vendados lanzando bolas de papel en una papelera. Si los demás lo animan, tiene más probabilidades de acertar que si lo abuchean. Simplemente porque cuando nos hacen sentir ridículos, te hacen sentir mal, la probabilidad de error es mucho más grande que cuando nos premian o nos ayudan, cuando reconocen tu esfuerzo tenemos más capacidad para acertar.

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