16 malos hábitos para desterrar en el 2017

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Ser más productivo significa trabajar de forma inteligente, no complicar las cosas y aprovechar al máximo cada día.

Esto no constituye una tarea fácil, pero conseguir ser más eficiente y productivo en el menor tiempo posible es factible si no adoptamos malos hábitos como estos que siguen a continuación.

Os presento 18 malos hábitos que podemos desterrar en este 2017:

1. Posponer la alarma del despertador

Es muy tentador presionar el botón de repetición del despertador por la mañana para obtener unos minutos más de descanso extra para comenzar el día, pero la verdad es que hace más daño que bien.

Esto ocurre porque cuando nos despertamos por primera vez, el sistema endocrino comienza a liberar las hormonas de alerta para prepararse para el día. Al volver a dormirnos, estamos ralentizando este proceso. Además, nueve minutos no nos dan tiempo a nuestro cuerpo para obtener el sueño reparador y profundo que necesita.

2. Priorizar el trabajo antes que el dormir

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Según diversas investigaciones, se dice que un buen sueño reparador tiene el poder de aumentar la productividad, la felicidad, la toma de decisiones y la creatividad de ideas.

Un reciente estudio muestra la correlación directa entre dormir menos y la ineficiencia en el trabajo. La corteza prefrontal, donde tienen lugar las funciones de resolución de problemas en el cerebro, mengua sus funciones si no dormimos lo suficiente. Gracias a la investigación científica sobre el sueño hoy se sabe que el hecho trabajar 24/7 es el equivalente cognitivo de ir a trabajar borracho.

El truco para dormir lo suficiente es planear con anticipación y reducir la actividad a un tiempo razonable.

3. Dormir pegados al móvil

 

Otra clave para mejorar el sueño es no permitir que influencias externas afecten a tu calidad de sueño.

Las pantallas LED de nuestros smartphones, tablets y ordenadores portátiles, por ejemplo, emiten lo que se llama luz azul, que diversas estudios han demostrado que pueden dañar la visión y suprimir la producción de melatonina, una hormona que ayuda a regular el ciclo del sueño.

Otras investigaciones también aseguran que las personas con niveles más bajos de melatonina son más propensas a la depresión.

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4. Saltarse el desayuno

Los expertos en nutrición y salud nos aseguran que el desayuno es la comida más importante del día.

Al despertar, el cuerpo necesita combustible ya que no hemos comido des de hace 8-10 horas, de ahí el origen de la palabra «desayuno» que significa «romper el ayuno».

La primera comida del día es lo que pone en marcha el metabolismo y repone los niveles de azúcar en sangre para que podamos concentrarnos y ser productivos durante todo el día. Cuando los niveles de azúcar en la sangre son bajos es mucho más difícil concentrarse y es más probable que nos sintamos cansados, irritables e impacientes.

 

5. Dejar la tarea más dificil para el final del día

La gente a menudo comenzamos el día realizando tareas fáciles y dejamos el trabajo más difícil para más tarde. Esto no es una buena idea, ya que los investigadores han demostrado que las personas tenemo una cantidad limitada de fuerza de voluntad que disminuye a lo largo del día. Teniendo esto presente, lo más inteligente es planificar y realizar las tareas más difíciles e importantes en las primeras horas del día.

6. Mirar el correo, whatsapp y redes sociales durante todo el día

Tener acceso a Internet permanentemente también puede llevarnos a las personas a consultar el correo electrónico o whatsapps durante todo el día. Lamentablemente, cada vez que hacemos esto, podemos perder hasta 25 minutos de tiempo de trabajo.

Una solución para optimizar nuestro tiempo es cerrar el Outlook, gmail, cerrar las pestañas de correo electrónico y apagar el teléfono durante 30 minutos de trabajo concentrado.

7. Comidas pesadas y con azúcares

Para mantener los niveles de energía debemos alimentarnos de forma equilibrada.

Los almuerzos con alto contenido de grasa y alto contenido de azúcar nos provocan sueño y disminuyen nuestra energía.

8. Recompensarte por haber mantenido tu rutina

Si quieres introducir una nueva dieta, rutina de ejercicios, etc, una de las cosas más populares para introducir un nuevo hábito es recompensarse por superar una rutina durante un corto tiempo. Esto es contraproducente.

Esta actitud de que «merecemos» derrochar dinero después de haber sido ahorrativo durante una semana puede romper nuestro compromiso hacia el crecimiento personal y bienestar.

En lugar de esto, tratemos de hacer que nuestra meta forme parte de nuestra identidad, de manera que nos consideremos a nosotros mismos como un tipo de persona ahorradora, o trabajadora, o deportista… y no como alguien que está trabajando contra su propia voluntad para implementar un hábito nuevo.

9. Llenarse de metas y proyectos

Algunas personas creen que tener muchas metas es lo mejor para asegurarse el éxito – si una meta no se alcanza, al menos hay muchas más en reserva donde elegir y cumplir. Esto puede ser muy contraproducente e ineficaz.

Se cuenta una historia que ilustra el remedio perfecto para esto. Un maestro al ver que su discípulo no estaba comprometiéndose ni alcanzando sus metas de vida, le pidió que escribiera una lista con 25 cosas que quería hacer antes de morir. Pero en lugar de sugerirle dar pequeños pasos hasta la consecución de cada una de estas cosas, el maestro le aconsejó escoger cinco cosas que él consideraban más importantes e ignorar el resto.

10. Multitareas

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Muchas personas se creen muy hábiles si consiguen realizar más de una cosa a la vez, pero la investigación científica ha descubierto que esto no es algo de lo que nos debamos enorgullecer ya que apenas el 2% de la población es capaz de realizar con eficacia más de una tarea a la vez. Lo óptimo es centrar en una cada vez.

La multitarea es un mal hábito que disminuye nuestra atención y nos hace menos productivos a largo plazo.

11. Saltarse el ejercicio físico

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Los investigaciones han demostrado que realizar deporte puede aumentar la calidad de vida y de sueño de una persona y una calidad de sueño mejor lleva a tener un día más productivo y satisfactorio.

Se derivan muchos beneficios cognitivos al incorporar el ejercicio regularmente en la rutina: mayor concentración, mejora la memoria, menor estrés…, y además se ha demostrado que el ejercicio también eleva el estado de ánimo.

12. Navegar impulsivamente

Dado que la mayoría de nosotros tenemos acceso constante a Internet en el trabajo, es fácil desviar la atención a la búsqueda de una respuesta a una pregunta fortuita que acaba de aparecer en nuestra cabeza.

Es por eso que expertos en el tema recomiendan escribir estos pensamientos o preguntas en un bloc de notas. De esta forma, puedes buscar la información que deseas más tarde, cuando no estás tratando de concentrarte en el trabajo.

13. Planificar excesivamente

Las personas ambiciosas y organizadas tratan de maximizar su productividad planificando concienzudamente cada hora de su día a día. Desafortunadamente, las cosas no siempre salen según lo planeado, y alguien que se pone enfermo por ejemplo puede desestructurar el día entero.

En lugar d esto, se puede probar de planificar sólo cuatro o cinco horas de trabajo efectivo cada día. De esta forma, podrás ser flexible si surge algo inesperado.

14. Planificar poco

Debemos elaborar un plan cuando queremos lograr algún objetivo a largo plazo. Tratar de conseguir alcanzar un proyecto a largo plazo en un breve lapso de tiempo puede  llegar a ser muy frustrante porque no vemos el final y nos parece que no conseguimos lo suficiente.

En lugar de esto, primero necesitamos determinar cuál será el resultado final, y después, establecer una serie de pasos hasta ahí. Cuando llevas un tiempo, puedes revisar el trabajo que llevas hecho para asegurarte de que estás bien caminado y hacer los ajustes necesarios.

15. Perfeccionismo

Más frecuente que la pereza, el motivo de la tardanza y el aplazamiento de las tareas es el miedo de no hacer un buen trabajo.

Un autor escribió: «Comenzamos a trabajar sólo cuando el temor de no hacer nada excede el miedo de no hacerlo muy bien … Y eso puede llevar tiempo».

La única manera de superar la postergación es abandonar el perfeccionismo

La única manera de superar la postergación es abandonar el perfeccionismo y no preocuparse por los detalles mientras avanzas. Fingir que la tarea no importa y que está bien estropear algo podría ayudarnos a empezar más rápido.

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16. Pensar que sólo cuentas con 24 horas

Una experta en gestión de tiempo y productividad habla de la «trampa de las 24 horas», y sugiere que pensemos que el tiempo que tenemos para hacer las cosas es de 168 horas o semana completa.

Si lo miramos de esta manera, esto nos da mucho más tiempo – 7 días – para hacer todo lo que deseamos y necesitamos hacer, lo que nos volverá más felices y con menos miedo de empezar a trabajar.

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