La ansiedad hay que conocerla y adoptar medidas para prevenirla.

Nos despertamos, aseamos y preparamos el desayuno; salimos al mundo, dispuestos a recibir experiencias que a lo largo del día se van a ir desenvolviendo. Una mezcla entre excitación y inquietud embargan nuestro pensamiento. Como tenistas novatos, devolvemos las pelotas que nos lanzan con avidez. Lo cierto es que llevamos años estancados la mayoría de nosotros en ir cerrando páginas del libro de nuestra vida sin tener la sensación de haberlas experimentado itensamente, incluso sin haberlas comprendido o haberlas escrito nosotros. Entonces surge una imperiosa necesidad interna de detener la lectura, efectuar una pausa que transforme nuestra forma de vivir sin saborear. La única manera es aplicar la conciencia. Cuán a menudo nos ocurre…»ay, qué ansiedad siento hoy, me invade un nerviosismo que no sé ni qué hacer con él», o…»estoy de mal humor, así que no quiero que me dirija la palabra nadie hoy», o bien…»¿por qué me siento triste si no me ha ocurrido nada grave a lo largo del día?», todo esto produce además síntomas físicos como palpitaciones, tensión en las facciones del rostro, nudos en el estómago; además acontecen entonces mayores desastres emocionales como son la preocupación y desagrado por saberse en ese estado. En esos momentos, toma el control una sensación de extraño placer en bañarnos en el lodo de ese sufrimiento producido por la impotencia de no ser capaces de encontrar la salida de esa maraña emocional que hemos creado. Sólo nos gustaría que nos extirparan esa angustia. Así es la ansiedad. Intuitivamente sabemos que se trata de una exageración, que son pensamientos compulsivos alimentados por emociones negativas, incluso a personas muy informadas acerca de vivir el presente, de la creatividad y positividad que ofrece la vida….de no pre-ocuparse sino ocuparse, etc les atrapa este patrón mental.

regular-ansiedad

Ahora bien, ¿cómo hacemos para solucionar la ansiedad?

· RECONOCER primero que algo ha robado tu paz (si crees que estás bien, seguirás construyendo y avanzando hacia la infelicidad)

· PERMITIRSE efectuar una pausa para averiguar qué ocurre -escuchar la señal de la ansiedad- (como todos sabemos, precipitarse no es sabiduría y es bueno cultivar la habilidad de darnos cuenta de cuando necesitamos tomarnos un tiempo (sin presionarnos) para tomar nota mental de qué estamos viviendo. Es la virtud del científico de observar y anotar los cambios que se producen en su foco de investigación: «ah, vaya…así que si mezclo esta sustancia con esta otra ocurre esto…ya comprendo...»

· EVITAR LA EXAGERACIÓN. Para ello, es útil el desvío de la atención momentáneo (si tu preocupación es tan grande que no puedes pensar en otra cosa, conversa con alguien, desplazando así tu atención a otro tema por unos minutos para relajar tu mente y volver después al trabajo) o el sentido del humor («hay que ver que siempre me pasa lo mismo….jajaja…me preocupo porque estoy pensando demasiado en el futuro, creyendo que debo planificar ahora el resto de mi vida o sino no estaré siendo responsable y entonces me pongo triste, enfadada, irritada, afloran todos mis miedos, los cuales atraen más pensamientos negativos…cuando lo importante es que esté preparada para el futuro, y atendiendo mis procesos internos emocionales de ese momento, las verdaderas razones de mi ansiedad (porque éstas no se dejan ver si estoy nerviosa, quedan tapadas por la nube del miedo). En el fondo, se trata de tener paciencia con uno mismo y confianza

·CONOCIMIENTO en que lo negativo que pasa por tu mente en ese momento no refleja la realidad, al contrario, es un estado transitorio en el que te has alejado de tu tranquilidad natural y tu paz. Tú no eres tu ansiedad.

· VALORAR, ACLARAR, ESCUCHAR qué sientes. Concretar qué emociones están implicadas: ¿inquietud con tristeza? ¿enfado con decepción? ¿rabia con resentimiento? …en los conflictos emocionales, y en concreto la ansiedad, casi siempre operan una combinación de diversos estados de ánimos mezclados. Si te ayuda realizar este ejercicio con alguien, pues acompáñate en tu proceso, y si tienes más experiencia en gestionar tus emociones, pues tú solo/a puedes lanzarte.

· CUESTIONARTE qué indica la ansiedad.

Ejemplo:

Si soy sincera conmigo, siento que no me produce alegría llevar a cabo esta idea que me traigo entre manos (la alegría es nuestra brújula).

Estiramos el hilo.

¿Por qué me empujo a hacerlo entonces?

¿Qué opinan los otros? ¿presionan a favor o en contra? y ¿cómo repercute en mí?

¿Qué creo yo? «sería una irresponsabilidad no hacer tal cosa», o «¿qué será de mí si no hago esto? ya va siendo hora de moverme aunque no esté convencida», o «qué van a pensar de mí si no lo hago»

¿Mi motivación es genuina o fluctuante? ¿algún suceso me ha hecho cambiar de opinión?

«…Quiero marcharme de un sitio. Estoy muy disgustada con unas personas que se han comportado de forma X conmigo…» Es decir que estoy huyendo resentida (causa interna) de un lugar o persona que no me hacen sentir bien respaldándome en que necesito cambiar porque este lugar o esta persona no está bien (causa externa).

Responderse con honestidad cómo actúas en esta situación es autodescubrimiento. Pues por ejemplo: frecuentemente le doy vueltas a cómo ha actúado esta persona…pienso en cómo mostrarme cuando la vea…cultivo pensamientos de rechazo -la veo como una enemiga atroz y despiadada sin ninguna capacidad de tener sentimientos- (exageración, anticipación y generalización del pensamiento).

Se sabe que el pensamiento no encuentra paz si no resuelve y produce ansiedad. Me duele algo que no exteriorizo, lo incubo, y necesito parirlo. Así que el siguiente paso es…

ENFOCARSE en la solución:

Siguiendo con este ejemplo, la solución primera sería solucionar lo que perturba tu alegría en el presente:

·Acordar contigo mismo moverte de lugar por verdadero entusiasmo, no por impaciencia

·Hablar con las personas del conflicto exponiendo nuestros sentimientos sin acusaciones, es decir, limpiamente, procurando referirnos a hechos concretos y sin dramatizaciones

Con este ejemplo pretendo ilustrar el procedimiento para avanzar comprendiendo y no inconscientemente. Practicar cada día este mirar hacia dentro nos previene de la ansiedad y nos evita sufrimiento, pues actuamos guiándonos por la serenidad y no por interferencias de conflictos emocionales de otros o nuestros propios.

Si pese a adoptar estas medidas sigues teniendo problemas para manejar tu ansiedad, siempre puedes contactar con un profesional que te ayude a sentirte mejor.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *